Un lugar donde disfrutar de un trabajo fotográfico muy variado, como un pequeño cajón de sastre. Así, tal vez, todos podamos encontrar algo de lo que nos gusta. Si el objetivo se consigue….MISIÓN CUMPLIDA!!!!
Nada más entramos en las Fragas del Eume, nos daremos cuenta del porqué de la denominación de Parque Natural. Quizás pensemos por qué no Parque Nacional. Nos encontramos ante uno de los bosques costeros atlánticos mejor conservados de Europa. El río Eume nace en la Sierra do Xistral, a 880 m de altura. En su viaje diferentes arroyos van vertiendo sus aguas para ir engradeciendo este gran río gallego. Su carrera se ve cortada por un gran embalse construído entre 1955 y 1960. Pero después de aquí es donde sus aguas y la de sus afluentes se encajonan en un valle granítico, convirtiendo el paisaje, las aguas y la vegetación en arte.
Cuenta la leyenda que con el Eume nacieron dos ríos más en la misma sierra, el Sor y el Landro. Dios prometió que al primero que llegase al mar le daría a un hombre todos los años como ofrenda. Los tres pactaron que recorrerían juntos el camino y llegarían al mismo tiempo. En un lugar, cansados de su viaje, decidieron descansar. Uno de ellos despertó primero y traicionándolos emprendió el viaje hacia el Océano. El otro, al abrir sus ojos y comprobar que faltaba uno, abandonó el lugar también dejando sólo al Eume. Así el Eume, al despertar, enfurecido y embravecido, emprendió el viaje saltando todo lo que se le interpuso en el camino, formando valles y saltos hasta llegar antes que los dos traidores. Así, estos, quedaron relegados a simples afluentes. Hasta la construcción de los embalses, el Eume, todos los años se llebava la vida de algún hombre debido a la bravura de sus aguas.
Otra Leyenda cuenta que el Santo San Rosendo arrojó su anillo episcopal al río como penitencia por haberse quejado de la lluvia (cosa divina y muy gallega) y que siete años después apareció la sortija al abrir el cocinero un salmón. Y eso en la leyenda da a entender que la falta había sido redimida.
El Monasterio de San Juan de Caaveiro, según la tradición, fue fundado por San Rosendo para aglutinar a un grupo de anacoretas que vivían en este lugar tan apartado, allá por la primer mitad del siglo X.
Lo que sí se sabe con certeza es que primero fue un monasterio benedictino altomedieval y que luego pasó a ser colegiata (perteneciendo a los Canónigos Regulares de San Agustín). Tuvo este cenobio gran influencia en toda la comarca de Pontedeume como se comprueba en que en el año 1107, Alfonso VII donó al abad Pedro y a los monjes de Caaveiro todas las posesiones en que estaba asentado el Monasterio. También logra quedar exento de la autoridad del arzobispado de Santiago de Compostela
Probando a escribir comentarios.
ResponderEliminarNada más entramos en las Fragas del Eume, nos daremos cuenta del porqué de la denominación de Parque Natural. Quizás pensemos por qué no Parque Nacional. Nos encontramos ante uno de los bosques costeros atlánticos mejor conservados de Europa. El río Eume nace en la Sierra do Xistral, a 880 m de altura. En su viaje diferentes arroyos van vertiendo sus aguas para ir engradeciendo este gran río gallego. Su carrera se ve cortada por un gran embalse construído entre 1955 y 1960. Pero después de aquí es donde sus aguas y la de sus afluentes se encajonan en un valle granítico, convirtiendo el paisaje, las aguas y la vegetación en arte.
ResponderEliminarCuenta la leyenda que con el Eume nacieron dos ríos más en la misma sierra, el Sor y el Landro. Dios prometió que al primero que llegase al mar le daría a un hombre todos los años como ofrenda. Los tres pactaron que recorrerían juntos el camino y llegarían al mismo tiempo. En un lugar, cansados de su viaje, decidieron descansar. Uno de ellos despertó primero y traicionándolos emprendió el viaje hacia el Océano. El otro, al abrir sus ojos y comprobar que faltaba uno, abandonó el lugar también dejando sólo al Eume. Así el Eume, al despertar, enfurecido y embravecido, emprendió el viaje saltando todo lo que se le interpuso en el camino, formando valles y saltos hasta llegar antes que los dos traidores. Así, estos, quedaron relegados a simples afluentes. Hasta la construcción de los embalses, el Eume, todos los años se llebava la vida de algún hombre debido a la bravura de sus aguas.
Otra Leyenda cuenta que el Santo San Rosendo
arrojó su anillo episcopal al río como penitencia por haberse quejado de la lluvia (cosa divina y muy gallega) y que siete años después apareció la sortija al abrir el cocinero un salmón. Y eso en la leyenda da a entender que la falta había sido redimida.
El Monasterio de San Juan de Caaveiro, según la tradición, fue fundado por San Rosendo para aglutinar a un grupo de anacoretas que vivían en este lugar tan apartado, allá por la primer mitad del siglo X.
Lo que sí se sabe con certeza es que primero fue un monasterio benedictino altomedieval y que luego pasó a ser colegiata (perteneciendo a los Canónigos Regulares de San Agustín). Tuvo este cenobio gran influencia en toda la comarca de Pontedeume como se comprueba en que en el año 1107, Alfonso VII donó al abad Pedro y a los monjes de Caaveiro todas las posesiones en que estaba asentado el Monasterio. También logra quedar exento de la autoridad del arzobispado de Santiago de Compostela
Fuentes :http://www.arteguias.com/monasterio/monasterio-caaveiro.htm
http://www.guiarepsol.com/es/turismo/destinos/el-mejor-rincon/monasterio-de-caaveiro/